The Museum of Children’s Art, Oakland (EE.UU.), publica un artículo en el que muestra los beneficios que el arte y su aprendizaje aporta a los niños y el impacto que posteriormente tiene en sus vidas, basándose en 20 razones:

1. El arte estimula ambos lados del cerebro.

2. El 33% de los niños son aprendices visuales.

3. Hay estudios que demuestran que los niños que hacen arte leen mejor y sacan mejores notas en matemáticas y ciencias.

4. Los niños aprenden usando sus sentidos y el arte es ideal en este proceso.

5. Los niños necesitan un lugar en la escuela para expresarse.

6. El arte promueve la autoestima.

7. El arte estimula a los niños a prestar más atención al espacio físico que los rodea.

8. El arte desarrolla la coordinación entre los ojos y las manos.

9. El arte estimula el desarrollo perceptivo.

10. El arte enseña a pensar dejando finales abiertos. Representa una cultura de preguntas más que una cultura de respuestas.

11. El arte enseña que puede haber más de una solución para un problema.

12. El arte enseña a los niños a pensar creativamente para resolver problemas.

13. Los niños pueden compartir y reflexionar acerca de sus trabajos de arte y aprender algo de sí mismos y el mundo en el que viven.

14. Cuando el arte está integrado a otras materias del programa escolar los niños se comprometen más en el proceso de aprendizaje.

15. En el proceso de hacer arte el niño está expuesto a diferentes posibilidades, al descubrimiento, y a la libertad, de esta manera se evita caer en el control y predictibililidad de la educación convencional encontrada en los Estados Unidos de hoy en día.

16. El arte nutre el alma humana. Se siente bien haciéndolo.

17. El arte trae los recursos culturales de la comunidad dentro de la clase.

18. El arte involucra a padres y tutores en la escuela invitándolos a participar como voluntarios en diversas actividades.

19. El arte proporciona un medio, un piso en común, para atravesar estereotipos raciales, barreras y prejuicios.

20. El arte es valioso por sí mismo.

En los últimos tiempos, asistimos a una revalorización del arte, no sólo por lo que toca a los creadores que vuelven su mirada a los clásicos incidiendo en la importancia de sus obras en el desarrollo del arte contemporáneo; también de la mano de los museos que están haciendo un esfuerzo mayúsculo por incorporar las nuevas tecnologías en la experiencia del visitante, como recoge Media Musea, un proyecto que seguimos desde sus inicios y que tiene como objetivos la divulgación de las posibilidades que tiene el sector cultural para acercarse a su público, las iniciativas y proyectos de innovación realizados por los diferentes museos, y las opciones que las instituciones tienen a su alcance.

Recientemente tuvimos la ocasión de hablar con Peter Greenaway sobre la oportunidad que las nuevas tecnologías ofrecen para revisar, comprender y experimentar con las grandes obras de la pintura. Sus intervenciones sobre La última cena de Leonardo, La ronda de noche de Rembrandt y Las bodas de Caná de Veronese son la muestra de cómo el movimiento y el sonido facilitan una nueva lectura de la obra, un acercamiento más profundo, una experiencia más personal y, por ende, más emocional.

Vivimos en un mundo en el que la imagen prima sobre cualquier otra consideración. Nuestros jóvenes son consumidores intensivos de imágenes. El móvil ya no tiene sentido si no cuenta con la tecnología necesaria que permita grabar imágenes, fotografiar, y contactar con el mundo exterior a través de plataformas en red.  Diversas investigaciones señalan que en los últimos 20 años, los resultados de las pruebas que miden el coeficiente intelectual indican una preeminencia muchísimo mayor del coeficiente intelectual no verbal  que del coeficiente intelectual verbal. Estos datos demuestran que cada vez más los jóvenes piensan en términos de imágenes.

Un excelente artículo de Eduteka, Vídeo digital en el aula, incide en este sentido cuando dice que “los últimos años se han realizado numerosas investigaciones, especialmente en Europa y Estados Unidos, en las que se demuestra la conveniencia de usar video digital en el aula con el objeto de cumplir objetivos de aprendizaje propuestos. Conveniencia que se fundamenta principalmente en el potencial de expresión y comunicación que ofrece el video y en el hecho de que vivimos en un mundo que es cada vez más visual y los jóvenes se sienten muy cómodos en él”.

La animación se ha conformado desde sus inicios como una magnífica herramienta para educar en valores. Los dibujos animados, desde su nacimiento, han formado parte de nuestro imaginario y han facilitado la socialización,  la interculturalidad y la coeducación.

Manuel Galiano León, Asesor de Formación en el CEP Campo de Gibraltar, es el autor del artículo Interculturalidad y coeducación desde el cine de animación, donde expone la importancia de “valerse del diverso mundo cultural y mediático que rodea al alumnado como recursos educativos de especial relevancia por la especial importancia que alcanza en sus procesos socializadores”.

Manuel Galiano pone el acento en la animación cuando dice que “La propuesta no resulta especialmente novedosa y se articula en torno al uso didáctico del cine, y más específicamente del cine animación, como producto cultural cuyo consumo es bastante alto entre la infancia y la juventud. La complejidad de las interacciones sociedad-mercado-cultura es especialmente relevante en este caso ya que las lindes entre juguetes y su correspondientes representaciones en el cine de animación o viceversa son tan difusas como continuas al igual que con los videojuegos, donde se alcanza el grado máximo de expresión en la posibilidad de que el sujeto se integre en los propios contenidos del producto cultural”.

Consideramos que el arte explicado a través de la intervención de obras con técnicas de animación permite una mayor comprensión de los símbolos que infiere, además del acercamiento a percepciones individuales por cuanto su exploración es más minuciosa al requerir de una guionización, una contextualización. Nuestra experiencia con El jardín de las delicias de Hieronymus Bosch nos confirma esta realidad.

Actualmente estamos centrados en la obra de Chirico (podéis ver algunos estudios de movimiento). La idea sobre la que estamos trabajando gira en torno a la ciudad como espacio impersonal, extraño y atemporal, como escenografía de una obra no escrita. Chirico es un pintor que retrata la ausencia del ser humano en el entorno arquitectónico de las ciudades del siglo XX. Su obra sufre una transformación desde las primeras pinturas metafísicas (1911-1920), claroscuros muy contrastados, bodegones de objetos, maniquíes,  muy diferentes de los paisajes metropolitanos y del mundo futurista de su madurez, desde la década de los 20 hasta los 70, cuyos lienzos con motivos arquitectónicos y urbanísticos toman un protagonismo especial.

A continuación mostramos algunas piezas animadas realizadas a partir de obras de arte.

Retrato de Adele Bloch-Bauer de Gustav Klimt, animado por Sebastian Cosor

La noche estrellada de Vincent Van Gogh, animada por Petros Vrellis

La Gioconda de Leonardo, animada por Stephane Hamache

El grito de Munch, animado por Sebastian Cosor

Homenaje a Max Ernst, animado por Mekutis