“La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Éstos se conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario”.

Sirva este fragmento de “El Inmortal”,  de Jorge Luis Borges, para expresar nuestra gratitud al diario El País, que nos saca hoy, con una entrevista a Juan Ibáñez, director del corto producido por Animationbull,  ”Hieronymus Bosch, el jardín de las delicias“, y ofrece su visionado completo.